La revista científica internacional Subterranean Biology acaba de publicar un artículo de investigación en el que se describen un nuevo género y dos nuevas especies de isópodos terrestres cavernícolas del este de la península Ibérica y de las Islas Baleares.
El equipo de investigadores especializados en fauna subterránea responsable del artículo ha identificado un nuevo género y dos nuevas especies de isópodos terrestres adaptados a la vida en cuevas, procedentes de distintos territorios del este de la península Ibérica y las Islas Baleares. El estudio pone de manifiesto hasta qué punto la biodiversidad subterránea sigue siendo poco conocida.
La investigación ha sido realizada por Lluc Garcia, presidente de la Sociedad de Amigos del MUCBO y colaborador científico del Museo Balear de Ciencias Naturales, junto con los investigadores Adrià Miralles y Antonio Cruz. Parte del material estudiado procedía de ejemplares recogidos hace décadas y conservados en el Centro de Recursos de Biodiversidad Animal de la Universidad de Barcelona, poniendo de manifiesto una vez más el valor científico de las colecciones históricas.
Destaca especialmente en el artículo la creación de un nuevo género, Iberoscia, con una única especie conocida, Iberoscia zaragozai, encontrada en cavidades de Cataluña, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia. Además, se ha descrito Paractenoscia sendrai, una especie descubierta en una cueva de Ibiza que representa el primer isópodo estrictamente cavernícola endémico de la isla.
El estudio también revisa y reclasifica otras especies conocidas, como Anaphiloscia simoni, descubierta en Mallorca a comienzos del siglo XX, y Chaetophiloscia levantina, aportando nuevos datos sobre su morfología y clasificación.
Los autores señalan que, en conjunto, los resultados indican que la diversidad de estos crustáceos en la península Ibérica y en las Islas Baleares había sido subestimada hasta ahora. Teniendo en cuenta que la mayoría de los filóscidos, la familia a la que pertenecen estas cochinillas, se distribuyen actualmente en regiones tropicales y que en Europa existen pocas especies cavernícolas, sugieren que estas especies podrían tener un origen antiguo, posiblemente tropical, que se remontaría a millones de años. Futuros estudios genéticos y moleculares permitirán comprender mejor su origen y sus relaciones con especies de otras partes del mundo.
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